Esther cumple este agosto 16 años en Bodegas Muriel, sumando a más de 36 años dedicados al mundo del vino, un sector que no solo es su profesión, sino parte de su historia personal y familiar.
Empezó con 19 años en Bodegas Domecq, aprendiendo a atender con amabilidad y siempre con una sonrisa. Con la integración de Domecq en Muriel, su camino continuó aquí, encargándose de ventas, pedidos y atención telefónica… siempre con profesionalidad, ilusión y buen humor.
Tiene esa mezcla perfecta de cercanía y buen humor, y lo que más valora es el compañerismo con el resto del equipo y los clientes. Tanto es así que más de uno ha terminado siendo amigo… ¡y alguno incluso le ha pedido ayuda para ponerse gotas en el ojo por la tensión! Además, nunca deja de aprender: ahora se ha propuesto mejorar su inglés, demostrando que la actitud y la curiosidad no tienen edad.
Fuera del trabajo, su receta de la felicidad es sencilla: familia, paseos por el campo y buenas películas en buena compañía. Esa cercanía y buen corazón se reflejan en todo lo que hace y, por supuesto, en cada brindis.
Conocerla es conocer la esencia de Bodegas Muriel.
Su historia es la nuestra.
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